Pablo H. Paladino

Tropic Thunder (2008)

🎬 Ben Stiller | IMDB

Steve Coogan in set

Ben Stiller escribió, dirigió y protagonizó esta divertida comedia junto a Jack Black y Robert Downey Jr que se estrenó en cines en 2008. La película tuvo una polémica alrededor en aquel entonces y varios cuestionamientos volvieron a surgir en 2020 -12 años después- en el marco de un movimiento cultural que propone revisar y cancelar contenido audiovisual que represente valores negativos con respecto a la mirada actual de occidente.

El film tiene varias capas interesantes para analizar. Comencemos por la historia: es una película acerca de una película -o el cine- que de paso visibiliza prácticas recurrentes de la industria en general. La temática no es super original, ya hemos visto varias producciones con una premisa similar: por ejemplo “8 ½” (Fellini, 1963), “Hail Cesar” (Coen, 2016), “Be kind rewind” (Gondry, 2008), entre muchas otras. Tropic Thunder tiene un tono particular que la hace escapar de todo romanticismo hacia el séptimo arte y va a fondo con muchos chistes, referencias ridículas y personajes estereotipados.

La que promete ser la mejor película de acción de todos los tiempos sobre la guerra de Vietnam está siendo filmada en una selva del sudeste asiático. El set es inmenso. El dinero invertido en la producción alcanza cifras astronómicas. Cientos de extras, equipos y asistentes corriendo de acá para allá y una exagerada cantidad de explosivos ocupan toda la zona.

Sólo sabemos que la película ficticia trata sobre las heroicas aventuras de un pelotón durante la guerra que a su vez está basado en un libro, también ficticio, escrito por un ex combatiente del conflicto original. La historia es dramática con altas dosis de patriotismo y superación, ideal para competir por los premios importantes de Hollywood.

Los falsos trailers presentando a los personajes y la batalla de la secuencia inicial con toques de gore nos advierten de entrada sobre el tono que tendrá la comedia: helicópteros, explosiones, disparos, litros de sangre, barro, mutilaciones, clichés y exageradas actuaciones.

La película bélica que se está filmando parece no ir bien. El director no puede controlar a su equipo de actores ni hacerlos rendir y, luego de desperdiciar miles de dólares en explosivos en una toma fallida, enloquece y decide renunciar. Ese destino de fracaso es el puntapié de la comedia.

Los meta actores convocados para protagonizar este tanque son nombres importantes de hollywood: Jeff Portnoy (Jack Black): un famoso comediante muy irreverente y soez adicto a la heroína; Tugg Speedman (Ben Stiller): intérprete de películas de acción caído en desgracia y Kirk Lazarus (Robert Downey Jr.): multipremiado actor dramático australiano destacado por ser extremadamente comprometido con sus papeles. Completan el pelotón: Alpa Chino (Brandon T. Jackson) rapero que intenta ampliar su horizonte laboral y Kevin Sandusky (Jay Baruchel) como el actor principiante -que termina siendo el más sensato del grupo-.

La producción convence al director de continuar pero éste toma una perspectiva diferente esta vez: sube a los actores principales a un helicóptero y los abandona en la selva, que previamente cubrió con varias docenas de cámaras automáticas. De una experiencia real obtendría el compromiso, emoción y cuota de verosímil que sus actores no pudieron darle en un set de filmación controlado. Ese era el plan que a los 5 minutos de ser abandonados en la selva se ve modificado violentamente.

Todo el segundo acto de la película relata las desventuras de este pelotón que cree estar filmando una película cuando en realidad todo a su alrededor son conflictos reales. Ese es el primer GRAN chiste.

El personaje que Kirk Lazarus debe interpretar en esta película de guerra ficticia es Lincoln Osiris. Se trata de un sargento afroamericano segundo al mando dentro del equipo. Kirk, con el objetivo de meterse de lleno en este desafiante personaje decide someterse a una cirugía para cambiar su color de piel (Kirk -Robert Downey Jr.- es blanco) y además imposta un acento acorde y exagerado. Esta situación fue rápidamente repudiada en el mundo real acusando “blackface”: técnica de maquillaje teatral utilizada para representar a una persona negra con un actor blanco, bastante popular en el siglo XIX. Hoy en el XXI nos parece ridículo.

Analicemos este hecho. El contexto del año 2008, año de estreno de Tropic Thunder, puede que nos parezca bastante diferente al actual pero tampoco lo es tanto. Hubo avances y retrocesos en términos culturales y progresistas a nivel global sin embargo seguimos teniendo más o menos los mismos problemas. El gran punto que se pierde de vista a veces es que se trata de una comedia. También es importante entender que esta comedia en particular, además de hablar de una guerra, nos habla del cine, de la industria, de Hollywood y sus prácticas que suelen ser crueles, superficiales, dañinas y estigmatizantes en el mundo real.

Toda esa toxicidad se ve resumida y exagerada en el extraño personaje de Les Grossman (interpretado por Tom Cruise) productor de la película de guerra. La obra ridiculiza esas prácticas, las lleva al extremo, las caricaturiza y se burla exponiéndolas desde un lugar de privilegio. ¿Podemos decir que eso está mal y ofendernos? Tampoco intento con estas líneas postular a la producción de esta película al premio Nobel de la Paz pero ¿es tan complejo entender el lenguaje de una comedia aunque nos incomode?

¿Es una gran película? No lo creo, pero es completamente consciente de sí misma y lo que puede lograr. ¿Es graciosa? Va a depender del espectador pero de algo estamos seguros: la película se burla de todos los tópicos que la atraviesan y eso es casi lo único que tiene que hacer una parodia. Si el chiste es bueno podemos decir que no hay límite para el humor.

¿Es ofensivo para alguien?: Probablemente. Supongo que habrá distintas voces y no estaremos nunca de acuerdo. He visto videos de espectadores llamando a cancelar a Robert Downey Jr. y otras declaraciones de representantes de la comunidad afroamericana completamente a favor del personaje.

El punto es que la cultura de la cancelación sobre obras cinematográficas puede llevarnos a cruzar un peligroso límite. ¿Debemos ocultar las películas o actores que demuestran acciones que ya no toleramos? o bien, ¿las dejamos presentes para poder seguir disfrutándolas, aunque nos incomoden, intentamos entender lo que se critica y qué es lo que no tenemos que repetir desde las acciones individuales?

Mientras nos hacemos estas preguntas propongo que bajemos un poco la guardia, veamos Tropic Thunder y pasemos un rato divertido (hace falta) que además nos dejará pensando.

Pablo H. Paladino - Curso de Crítica 2020

@palamago

Trailer:

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3 months ago

Pablo H. Paladino